Proyectos

Contamos con dos certeras irrefutables. Sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y también que es absolutamente incierto cuándo y cómo. Ambas angustiosas interrogantes existenciales. Si una visión clara de la muerte, no hay orden, no hay sobriedad, no hay belleza. Debemos aceptar la muerte como una gran maestra que continuamente nos susurra al oído: "Carpe diem", es decir, vive la vida en el aquí y ahora, sin dejar situaciones inconclusas, pues no sabemos que llegará primero, si la muerte o el próximo dia.