Un rasgo decisivo distingue a las ciudades es la variedad tentadora y cuidadosa de sus escaparates y tiendas. Estas fotografías captan lugares en los que las cosas tienen algo de ofrecimiento y de tentación, de muestra de la variedad y la abundancia del mundo. Son gozosamente tangibles, pero hay un cristal que nos separa de ellas. El cristal del escaparate puede ser una ventana a otros tiempos, a otros mundo. El escaparate es un paisaje utópico que nos ofrece un mundo de posibilidades que se multiplica al recoger sus reflejos.