Un ejercicio antropológico y estético del mundo industrial

Un ejercicio antropológico y estético del mundo industrial

Un ejercicio antropológico y estético del mundo industrial

Wences Rambla y Chimo Serrano exhiben sus fotografías en el Centre Municipal de Cultura de Castelló hasta el 3 de julio

 
  • VESTIGIOS. Los dos artistas realizan una reflexión del paisaje industrial. - GABRIEL UTIEL
    VESTIGIOS. Los dos artistas realizan  una reflexión del paisaje industrial. – GABRIEL UTIEL
 

Jordi Arnau 07/06/2015

«Lo industrial también posee una estética”. Así lo afirma el catedrático, artista y vicerrector de Cultura de la Universitat Jaume I de Castelló Wences Rambla, quien junto a Chimo Serrano protagonizan una exposición que busca “poner en valor la máquina como parte del paisaje humano actual”.

Bajo el título Arte_factos2, ambos autores realizan una suerte de estudio antropológico y estético sobre la arquitectura industrial y sobre los aparatos y artilugios que el ser humano ha creado hasta transformar por completo su entorno. Dicho de otro modo, los dos artistas, a través de su serie de fotografías en gran formato, hacen hincapié en “la inventiva del ser humano”. Cada uno lo hace desde su mirada particular, aunque gracias al buenhacer de Jesús Broch, comisario de la presente muestra que se exhibe en el Centre Municipal de Cultura de Castelló, se logra una coherencia plástica y conceptual sobre esa iconografía industrial propia de nuestros días.

Para profundizar más en esta propuesta visual e ideal, basta con desgranar en primera instancia el término “artefacto”, que tiene su origen en la expresión latina “arte factus”, que significa “hecho con arte”; no obstante, habría de añadirse “para realizar una función específica”, pues todo artefacto industrial sirve para un propósito manual concreto.

Hablar de industralización, de arqueología industrial o maquinaria, es hacerlo de nuestra historia más reciente –desde finales del siglo XIX y todo el siglo XX–. En la actualidad, todas esas construcciones físicas son casi una mera huella de ese pasado escrito a fuego, pues la era digital parece haber puesto fecha de caducidad a todas esas construcciones y artilugios. Teniendo esto en cuenta, lo que Chimo Serrano y Wences Rambla realizan es una especie de memoria. A través de sus instantáneas retienen ese paisaje desnaturalizado pero humano.

REPRESENTACIÓN // ¿Y cuál es el marco teórico de esta exposición? ¿De qué modo afrontan ambos artistas este proceso humanizado? Tal y como remarca el comisario de la muestra, Jesús Broch, “Wences Rambla retrata desde un click escrutador y trascendental, indagando en la intrahistoria, sin perder un ápice de detalle de cualquier símbolo que enlace con los designios de la humanidad”. Serrano, con otro discurso narrativo, ofrece una especie de ready-made, es decir, una “fotografía encontrada”. “La clave de su obra y de lo que presenta es una actitud posmodernista crítica, pues no elude ni disimula la importancia de una serie de objetos”, en palabras de Broch. Ciertamente, Chimo Serrano se centra más en los llamados “macro-objetos” industriales: las torres cementadas del puerto de Castellón, plataformas eléctricas… Mientras que Rambla aboga más por “personificar” una serie de objetos hasta el punto de personalizar una escena.

A lo largo de los años, los dos protagonistas de esta muestra que se podrá visitar hasta el 3 de julio, han ido desarrollando un trabajo independiente que ahora se fusiona a modo de “galería de materiales inorgánicos, producidos por el hombre, artificiales, por tanto, pero artísticos en cuanto a que sus autores pretenden, a través de la fotografía, comunicarse con el espectador”, como afirma el crítico de arte y profesor de la UJI, Joan Feliu, quien conoce a la perfección el trabajo de Rambla y Serrano. Precisamente, el también director de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, MARTE, explica cómo descubrió un día, mientras visitaron el taller de chatarra de los hermanos Pablo y Blas Montoya —Trashformaciones— el entusiasmo de Chimo Serrano “por la estética encontrada entre cables, amasijos metálicos y automóviles prensados”. Y años antes, escribe Feliu, durante una charla que dictaba sobre patrimonio industrial en el Puerto de Sagunto, “me vi sorprendido por la presencia entre los oyentes de Wences Rambla, que se había inscrito, no por escucharme, sino por tener la posibilidad de acceder a los Altos Hornos a medio desmantelar y poder testimoniar fotográficamente su declive”.

MECANISMOS EN CONVIVENCIA // Gracias a las series fotográficas presentes en el Centre Municipal de Cultura, queda patente que estamos ante “la visión de un elemento industrial como un personaje que se comunica y crea vínculos con el espectador humano”. Recuerda, en cierto sentido, a trabajos como el que se pudo disfrutar no hace mucho de Antonio Alcaraz en el Museu de Belles Arts de Castelló. En ‘Espacios Industriales. Patrimonio de futuro’, el valenciano intentaba concienciar sobre el valor estético y patrimonial de la arquitectura industrial documentar el estado actual de fábricas, puentes, viaductos, chimeneas, depósitos y otros contenedores industriales de la Comunitat Valenciana. Alcaraz, y como él Wences Rambla y Chimo Serrano, se interesan por la parte estética y estructural de este tipo de arquitectura artificial, ese “constructo” humano que ahora parece estar en declive pero que, queramos reconocerlo o no, son una prolongación de nuestro modo de vida.

Serrano y Rambla van más allá del trabajo documental, otorgando una importancia inusitada a la “belleza” de lo retratado, esa estética que parte de un diseño perfectamente pensado y que pueden alcanzar un grado emocional en el espectador a través de las geometrías, perspectivas y composiciones, puesto que en ellas se fusiona la realidad con lo imaginado confiriéndoles un atractivo que deviene, como remarca Joan Feliu, “en placer emocional”.

“Wences Rambla dibuja sensaciones a través de su cámara y mediante sus diferentes técnicas, detiene el tiempo según su percepción”, escribe Broch. Percepción que también desarrolla Chimo Serrano a través de sus “collages” fotográficos, esa combinación de “memorias perdidas, arquitecturas diversas e identidades diferentes, con una actitud de divertimento”. 

Fuente:www.elperiodicomediterraneo.com

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